Como Sulantay y Bielsa dieron vida a la Generación Dorada

Desde la aparición del concepto de fútbol total, muchos abrazaron la estrategia del ataque triangular, multi posicional y de pressing continuo. Pero fueron contados los que entendieron el mensaje de que para ganar se necesita formar a los jugadores desde la base física y psicológica para conquistar un título de campeón.

Inculcando el fútbol desde la raíz

Tuvieron que pasar 100 años para que Chile pudiera volver a tomar un título internacional entre sus manos al ganar aquella gloriosa Copa América 2015 para luego repetir en edición Centenario. Un momento ansiado tanto por fanáticos como los pronósticos de la página de apuestas más popular en su momento al tener a Chile como vencedor en ambas ediciones y la posibilidad de ver sus avances en las retransmisiones en vivo. Si bien Sampaoli fue quien llevó a la Roja a alcanzar la victoria, aquellos que le precedieron fueron quienes verdaderamente sentaron las bases del nuevo fútbol chileno.

Fue en manos del experimentadísimo entrenador José Sulantay que se llevó a cabo este proyecto. Tras las continuas derrotas de la Roja, Sulantay supo que debía dedicarse a la tarea de buscar a jóvenes talentos, jugadores hábiles con ambición, determinación y con fortaleza mental en su persona a los que veía entrenar en secreto, relacionándose con sus familias para comprender su entorno, para finalmente escoger a aquellos dispuestos a revolucionar el fútbol chileno.

Esta idea se reforzaría con la preparación física, psicológica y estratégica de los prospectos de los que destacarían Medel, Vidal, Bravo, Sánchez, Valdivia, Isla, Huazo, Beausejour junto a un selecto puñado que captarían la atención todos al clasificar para el Mundial sub-20 en Canadá y conseguir el tercer lugar, cosechando grandes elogios y reconocimientos. En ese mismo año llegarían a ser dirigidos por otro visionario discípulo del fútbol total, Marcelo Bielsa.

Un hombre singular para un equipo único

El “Loco” ya había creado un proyecto similar en el Newells de Argentina, donde destilo a lostalentos del vecino país para formar a joyas como Pochettino, Berizzo y Batistuta, por lo que la transición en la formación de los jugadores recayó en las mejores manos. Así fue como la esencia del fútbol total neerlandés se marcó en la formación de cada miembro con el sello distintivo de Bielsa: ataques continuos, acción permanente en campo rival, juego por las puntas, presión intensa e inmediata y ritmo de juego elevado.

Aunque el primer partido de la Roja de Bielsa lo perderían antes Suiza 1-2, no pasaría mucho cuando se volvió una fuerza en extremo efectiva y ajena a la que muchos estaban acostumbrados a ver. El momento cumbre lo vivió el país cuando consiguieron la clasificación al Mundial de Sudáfrica 2010 en el segundo puesto a solo un punto detrás de Brasil. En el máximo torneo caerían en octavos de final 3-0 ante la verdemarela ocupando el décimo puesto, pero sentando un precedente que se vería a lo largo de los 51 partidos dirigidos por el técnico argentino y que un lustro más tarde tendría las repercusiones que le devolverían el orgullo a toda una nación.

A pesar de los años pasados, la actual selección chilena y los integrantes de la laureada Generación Dorada aún tienen mucho por dar. Un plantel que fruto de una visión y arduo trabajo para su preparación por parte de sus artífices, logra marcar un antes y un después en el fútbol nacional.