La desgarradora carta de una mamá que sólo quiere cuidar a su hija

 

Pocas cosas impactan más a una familia que la enfermedad grave de un hijo o hija. Quienes lo han vivido, señalan que la sensación de que el mundo se te viene encima y la angustia ante la posibilidad de perder lo que más amamos se vuelve inevitable. Esta situación, sin embargo, cuenta también con otras aristas, entre ellas la administrativa y económica, como es el caso de Isabel de la Carrera, que junto a su esposo Felipe, ha debido correr una interminable maratón de trámites intentando que la isapre pague las licencias que le permitan cuidar a la menor de sus hijas, Matilde, que hace más de un año se encuentra aquejada de cáncer.

 

Isabel es sicóloga y Felipe diseñador industrial, ambos se casaron en marzo de 2007 y son padres de Rafaela, de seis años, y Matilde, protagonista de esta historia; y a quien Isabel ha acompañado inseparablemente desde el mismo día en que le diagnosticaron leucemia, muchas veces sin saber cómo explicar a una chiquitita de cuatro años por qué debe ser fuerte ante las innumerables cosas por las que ha pasado: médicos, quimioterapia, inyecciones, infecciones, sondas, mascarillas, y todo cuanto usted pueda imaginar.

 

A propósito de un reportaje de La Tercera, que da cuenta de distintas historias similares a la suya, Isabel se atrevió a hacer público su caso en redes sociales, compartiendo la impotencia que sintió al leer el informe con las razones por la cuales la isapre Colmena concluía que su reposo era “injustificado”. El caso es desgarrador, porque el peritaje, lejos de referirse razones estrictamente médicas, opta por cuestionar la idoneidad y compromiso de Isabel con su hija y su enfermedad, forzando y tergiversando hechos de una manera inentendible para ella.

 

A continuación, el relato de Isabel en su cuenta de Facebook:

 

Les mando el link de Tendencia de la Tercera, donde hacen un reportaje “Mi Trabajo o mi hijo” y quiero contarles lo que me paso a mí.  Como ya saben, la Isapre y Compin me rechazan las licencias, como última instancia estoy en la Superintendencia, por lo cual fui a buscar los papeles que presenta la Isapre para justificar que mi “reposo es injustificado.”

 

Me encontré que lo que presentaban era mi peritaje de la psiquiatra Isabel Barros de la Isapre Colmena y me dio una pena y rabia gigante como una profesional puede hacer algo tan horrible.

Dentro de nuestra sesión de 35 minutos, que fue a 24 días del diagnóstico de Leucemia linfoblástica aguda de la Mati…ella deformo mi relato, se enfocó en detalles irrelevantes y prejuiciosos que no corresponden a una evaluación de una profesional, además genero diagnóstico sin una previa psicoterapia…

 

Les cuento algunos detalles del informe:

 

Le conté que al comienzo pensamos que era papera lo que tenia la Mati, para descartarlo ya que no estaba en mi casa, llamé a mi nana y le pedí que me enviara una foto del carnet de vacunas. Ella puso en su informe: “nana es quien acompaña a la niña a los exámenes y maneja carnet de vacunas”. Después, que había sido súper difícil para todos dejar al bongo (nuestro perro), porque era muy importante para todos, pero especialmente para la Mati, que por suerte se quedó donde mi cuñada, en el informe ella pone “hermanas y cuñadas se hacen cargo de hijas y mascotas, etc”. Enseguida pone que yo me dedico a salir con hija mayor, teniendo nula tolerancia a lo que esta enfermedad ha significado para el resto de la familia”, ella me preguntó por la Rafa y le conté que estaba con pataletas, que lloraba, y que por eso después del colegio trataba de sacarla y tener un espacio para ella y regalonearla.

 

Después tiene dos líneas para describirme con ropa colorida y de marca (voy a explicar esto, aunque siento que la ropa que uno tenga no justifica el dolor que uno puede sentir, que este punto ni siquiera debería ser discutible, pero era invierno y mi uniforme entre la clínica y mi casa era mi parka Marmot, lo otro solo era un jeans y un chaleco rallado).

 

Después habló de mi pelo, de mis uñas pintadas. Sí me las pintan y de todos colores, es uno de los juego que hacemos con la Mati, en sus días interminables dentro de la clínica y ella nos pinta a mi y a todas las enfermas que la cuidan. A las familias y enfermos oncológicos parte importante del tratamiento es que se sientan lindos (as), que se levanten, se arreglen, se quieran. Describir dos líneas donde hace alusión a los uñas, pelo, vestimenta, hasta joyas, (qué eran pulseras de santos milagrosos que varios de ustedes me regalaron para proteger a la Mati) es no saber que hay detrás de una familia donde todos sufren con cáncer. Con el relato sólo deja una intención marcar un perfil superficial y una imagen despectiva. .

 

Que escriba que no tengo pena, que no poseo tristeza vital, sin labilidad emocional, sin estado de angustia, sin insomnio, sin falta de memoria, sin anhedonia, etc, etc.. es no escuchar a la persona que tiene al frente contándote, llorando el dolor más grande de su vida. Si bien sé que trabaja para una Isapre y es a su empleador a quien le debe responder, igual creo que debe haber criterio profesional… bueno eso me lo esperaba, pero lo primero parte de manejar mi historia, mis penas y hacer nuevas historias, se llama falta de profesionalismo, antietica y descriterio..

 

El Estado debe ayudarnos a no pasar por esto, nuestro tiempo, energía y fuerza sólo debería estar enfocado en la salud de nuestro hijo y familia … Y también de uno como madre.

 

Foto: Isabel, con sus hijas Rafaela (izquierda) y la pequeña Matilde (derecha), antes de que se le diagnosticara la leucemia. 

 

 

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